El origen del Design Thinking

Design Thinking, ¿un invento del siglo XXI?

La tarea de diseñar, de crear algo que no existe y que puede ayudar al desarrollo de tu entorno, es una tarea apasionante durante la cual somos capaces de materializar ideas, deseos, aspiraciones en estrategias, procesos y herramientas. Estamos delante de una de las actividades más antiguas del ser humano; prácticamente desde nuestros ancestros no hemos hecho otra cosa que crear oportunidades que mejoren nuestra vida y la de nuestra descendencia.

Se han hallado innumerables evidencias arqueológicas de lo anterior. Pero, ¿es necesario que encontremos los vocablos “design thinking” en alguna cueva rupestre o escritos en un jeroglífico egipcio para que reconozcamos que no somos los primeros (ni los últimos) que aplicamos el design thinking a nuestra actividad creativa? Definitivamente, no es un invento del siglo XXI.

La creatividad en sí misma es incierta y genera más incertidumbre a medida que la aplicamos. Tenemos que aceptarla y utilizarla a nuestro favor

Durante los 3 últimos siglos, la manera de aceptarla y de crearnos una falsa sensación de control ha sido estructurar y empaquetar la creatividad en procesos y en técnicas cognitivas. El pensamiento cartesiano y el método científico son un ejemplo. Una de las consecuencias negativas que se han derivado ha sido dar por sentado que los procesos creativos son lineales, secuenciales y siempre tienen un inicio y un final.

El design thinking, del que se ha hablado y escrito mucho, ha sido el intento más exitoso en este sentido. Típicamente estructurado en 6 etapas: empatizar, definir, idear, prototipar, implementar y aprender, nos permite ir estructurando la incertidumbre e iterando hasta poder testarla para aprender y seguir desarrollando la propuesta de valor.

A mi entender, el design thinking aporta (o recupera) tres grandes “innovaciones”:

La primera es rescatar la figura del “usuario” y colocarlo en el foco de nuestra actividad creadora. Siempre estuvo ahí, pero es cierto que durante la revolución industrial y tecnológica fue perdiendo protagonismo a favor de la eficiencia productiva.

La segunda es que recupera el hecho diferencial de que la creatividad no es lineal sino es iterativa y evolutiva. La mejora constante es el camino más recto hacia la innovación disruptiva.

La tercera y más importante es recordar y concienciar a todos los estamentos de la sociedad y de la empresa sobre el hecho de que gran parte de nuestra actividad diaria la dedicamos a crear y mejorar nuestra vida y la de los demás. Por lo tanto, el design thinking no es cosa sólo de diseñadores. Podríamos decir que los diseñadores ya traemos de fábrica ese chip incorporado, pero no es cierto, el diseñador es una persona que ha tomado conciencia de su habilidad innata de crear y se ha entrenado en la capacidad de representar sus ideas a través de estereotipos que son familiares en un determinado contexto espacial, temporal y social.

Por otra parte, el design thinking busca integrar los procesos de creatividad en la empresa y en el negocio. Es una vía de doble sentido, del diseño al negocio y del negocio al diseño. Por esta razón se ha convertido en una filosofía y una forma de trabajar casi universal que no excluye perfiles o roles en la empresa. El design thinking es el canal de inserción de la creatividad en los negocios que pretende enriquecer la propuesta de valor después de comprender al usuario. Además, busca sobresalir de la competencia al crear nuevas experiencias relevantes, comprendiendo que mejorar la vida del cliente es la mejor manera de provocar que tu producto sea más atractivo.

Para finalizar, los diseñadores estamos cobrando un papel muy importante en la generación de nuevos modelos de negocio

La velocidad evolutiva de la sociedad se ha acelerado tanto que necesita de la filosofía del design thinking para trasladar los avances tecnológicos en mejoras efectivas para la sociedad.

Adicionalmente, la manera de liderar las empresas está cambiando drásticamente y por lo tanto los líderes empresariales también deben asumir la conciencia del design thinking. No me extrañará ver en pocos años a CEOs con masters en diseño y, sin saberlo, estarán recuperando y poniendo en práctica lo mismo que hacían nuestros ancestros. Aunque, les cueste reconocerlo.

Georges Moanack
Responsable de Creatividad Estratégica de Tandem-Company



Uso de cookies

La web de TANDEM INNOVACIÓN, GESTIÓN Y DESARROLLO DE PRODUCTOS S.A. utiliza cookies para mejorar tu experiencia de navegación, Para que podamos seguir usándolas es necesario tu consentimiento.

Aviso legal y política de privacidad

ACEPTAR