Tráfico prueba en Burgos el PPI (Paso de Peatones Inteligente) en el que Tandem ha colaborado


 

La noticia en prensa
El exceso de velocidad y los atropellos son los dos principales problemas de tráfico urbano con los que se enfrentan a diario desde el Ayuntamiento. La gran mayoría de los más de 2.100 accidentes que se registraron el pasado año tenía como causa el exceso de velocidad. Y aunque hubo menos heridos leves y graves que en 2011, sin embargo se produjeron más muertes -cinco frente a tres-. De estos fallecidos, tres fueron peatones. Los datos indican que los peatones siguen siendo el eslabón más débil de la cadena, por lo que cualquier iniciativa que sirva para mejorar su seguridad es bien recibida.

En este sentido, el área de Tráfico del Ayuntamiento ha puesto en funcionamiento una experiencia piloto con la instalación de una intersección inteligente o paso de peatones inteligente (PPI). El dispositivo se ha instalado en el paseo de la Quinta y está financiado por el Ministerio de Industria, a través de una convocatoria del Plan Avanza, con un coste de 24.000 euros pagados íntegramente por Industria. Una de las principales ventajas que ofrece este dispositivo, según recoge la memoria de instalación, es que analiza las posibilidades de riesgo para peatones y vehículos. Mediante unos sensores de una gran potencia, el software envía información que aparece en los paneles luminosos en función de la situación. Los sensores detectan la aproximación de vehículos, peatones y ciclistas y también la velocidad de los vehículos. 
Los vehículos que se acercan a este paso de cebra ven en los paneles avisos de la presencia de peatones y en el caso de que llegue a este punto a más velocidad de la permitida, los sensores transmitirán información al panel con mensajes en los que se pide reducir la velocidad. Se decidió colocarlo en un tramo no tan urbano para poder analizar el comportamiento del dispositivo y ajustar así los sensores adecuadamente. Hasta aquí, todas las ventajas que ofrece un sistema de prevención. Los inconvenientes pasan, principalmente, por el coste de este tipo de dispositivos, prácticamente inasumible en la actual situación económica, por lo que no está en los planes del Ayuntamiento extender este modelo a otras zonas de la ciudad, según aseguró el vicealcalde, Ángel Ibáñez.
 
Este sería el último sistema de prevención de atropellos que ha puesto en marcha el Ayuntamiento en los últimos años. Con anterioridad se apostó por la instalación de bandas sonoras, un sistema que tenía eficacia pero que en invierno, con las nevadas, era necesario reponer un elevado número de piezas arrancadas por las máquinas quitanieves. El fresado en las inmediaciones de los pasos de peatones fue una opción, demasiado drástica, que tuvo que quitarse. Después se optó por los pasos elevados, pero la crisis los dejó sin efecto.
Noticia publicada en El Correo de Burgos
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